29 de abril de 2011

¡Tango para todos ! ¡Milonga Andariega !

Desde mediados de septiembre de 2010 y en el marco de un proyecto de auto-gestión, la Orquesta Típica Andariega se presenta todos los domingos en el Buenos Ayres Club (Perú 571 – barrio de San Telmo) donde tiene lugar la “Milonga Andariega”.
Además de realizar conciertos, el grupo tiene el objetivo de generar un espacio de encuentro generacional y apertura a nuevos oyentes y bailarines. En este sentido, la milonga se erige como una convocatoria de carácter abierto, propiciando la inclusión de diversos sectores sociales y culturales al mundo del tango.


27 de abril de 2011

Ludwig Wittgenstein

¿Comprendo la palabra "magnífico" cuando se cómo y en qué ocasiones es usada por las personas? ¿Es eso suficiente para que yo pueda usarla? O sea, usarla con convicción, por así decirlo.
¿No podría conocer este uso y seguirlo, no obstante, sin comprensión? (Como, en cierto sentido, seguimos el canto de los pájaros.) ¿No consiste entonces la comprensión en algo distinto, en sentir esas expresiones "en el propio pecho", en tener la experiencia de las mismas? - Deben tomar parte en mi vida.
Ahora bien, el lenguaje interviene en mi vida. Y lo que se llama lenguaje es un ser que consiste de partes heterogéneas, y la manera en que interviene en la vida es infinitamente diversa. 


(Pasaje en la Gramática filosófica, extraído del libro de Samuel Cabanchik "Wittgenstein, una introducción")



10 de abril de 2011

4 de abril de 2011

Sergio Raimondi (Bahía Blanca 1968)

Qué es el mar


El barrido de una red de arrastre a lo largo del lecho, mallas de apertura máxima, en el tanque setecientos mil litros de gas-oil, en la bodega bolsas de papa y cebolla, jornada de treinta y cinco horas, sueño de cuatro, café, acuerdos pactados en oficinas de Bruselas, crecimiento del calamar illex en relación a la temperatura del agua y las firmas de aprobación de la Corte Suprema, circuito de canales de acero inoxidable por donde el pescado cae, abadejo, hubbsi, transferencias de permiso amparadas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca; ahí: atraviesa el fresquero la línea imaginaria del paralelo, va tras una mancha en la pantalla del equipo de detección, ignorante el cardumen de la noción de millas o charteo, de las estadísticas irreales del INIDEP o el desfasaje entre jornal y costo de vida desde el año mil novecientos noventa y dos, filet de merluza de cola, SOMU y pez rata, cartas de crédito adulteradas, lámparas y asiático pabellón, irrupción de brotes de aftosa en rodeos británicos, hoki, retorno a lo más hondo de toneladas de pota muerta ante la aparición de langostino (valor cinco veces mayor), infraestructura de almacenamiento y frío, caladero, eso.


Contemporary Argentine Poetry - A Bilingual Selection - Edited & Translated by Ben Bollig
Eloísa Cartonera 2010

http://www.eloisacartonera.com.ar/

1 de abril de 2011

Patricio Grinberg

Rosenbaser o la sagacidad del melancólico
uno - [EL ASNO]


ix

Camina y no sabe
si ensimismado fuerza
la mirada en el centro de una idea,





 x

o si retirándose, lo que ocurre
no es él, sino los objetos

que se resisten y dejan
en el movimiento un puro hueco.



seis - [LA SAGACIDAD DEL MELANCOLICO]



v

Entre lo que hay: el suceder
minúsculo de una serie,
y lo que no:

el punto fijo donde la serie termina,





vi

tal vez no exista ninguna diferencia;

tal vez sólo un desplazamiento
pequeñísimo del sentido,

muy leve algo
que en lo acabado no está.



"La Jabalina" - Tsé-tsé 2002 


http://zindoygafuri.blogspot.com/


 

5 de febrero de 2011

Termina

incluso la espera interminable termina


eso la niña lo desconoce
y la mujer lo lleva tatuado
en sus ojos de septiembre
cuando llueve niebla
y el mar sabe a ceniza y a arena




Texto: Cristina Fernández Recasens http://jomaidelavida.blogspot.com/
Foto: Rosaura Alvarez




30 de enero de 2011

Juan Crek

Domingo. Tomo mate. Abro la mailera y encuentro un mensaje con las buenas nuevas del amigo Juan Crek, músico-compositor y descompositor experimental español. Artista médium. Máquina poético-filosofal generadora de atmósferas.
Con Juan hemos combinado música y poesía alguna vez a través de la red:
http://www.myspace.com/juancrek/music

Y como no podía faltar en El Mostrador... aquí están sus últimas y geniales creaciones: "Yo soy yo" y "Corroncho". ¡Que las disfruten!







14 de enero de 2011

Entre Ríos


El miedo es una enfermedad de ciudad. La ciudad es una forma de violencia que constriñe la mente y el cuerpo. Nuestro modo de vivir es librando una constante batalla para ser a pesar de la exagerada inmediatez de todo y todos, a pesar de tanta vana interferencia.  
Cerca de las palmeras no encuentro poesía, ni en el río. Ni en los pinos. No hay batalla allí donde el ser no está sujeto a nada.




































1 de enero de 2011

Ghost in the shell



Al personaje principal de esta serie japonesa, le gusta bucear en el mar durante la noche. Un colega le pregunta qué se siente al respecto, y ella responde: "Miedo, frío y soledad. A veces, esperanza también, en el momento en que se sube a la superficie". Mientras su cuerpo asciende, ella siente que se convierte en otra persona y al final, ve su propia imagen reflejada en la parte interna de la superficie del agua.

"Lo que primero vemos como un reflejo difuso en el espejo, luego lo veremos cara a cara", resuena una voz.

Imagino que la frase habla del tiempo que toman las intuiciones en volverse certezas. De aprender a transitar sin ansiedad ese tiempo necesario.
Es análogo a la creación artística. La obra artística que ilumina, embellece y comunica algo, en un primer momento fue apenas intuición, confusión y caos.



Celeste Blanco

30 de diciembre de 2010

Noche de verano - víspera de año nuevo



Si "vivir es cambiar", dijo un poeta, 
yo vivo siempre con el cambio puesto. 
Salvando lo que vale, sin recetas 
y jugándolo todo por el resto. 

Si vivre c'est changer, a dit un poète, 
Moi je vis toujours avec l'effet du changement sur moi. 
Sauvant ce qui a de l'importance, sans avoir recours à des solutions 
toutes faites, 
Et risquant le tout pour le tout en ce qui concerne tout le reste. 

Y así cruzo otro año con el sueño 
de que es posible mejorar la vida. 
Porque de nuestros actos somos dueños 
y a la fe no la damos por vencida. 

Je passe d`une année à l'autre, en rêvant 
qu'il est possible d'améliorer la vie. 
Parce que nous sommes toujours maîtres de nos actes 
Et que d'espoir, nous ne nous tenons pas pour vaincu. 

Si vivir es cambiar: viva la vida! 
Y que cambie la suerte del que avanza 
por el mundo cerrando sus heridas, 

Si vivre c'est changer, alors vive la vie ! 
Et que change la chance de celui qui avance 
dans le monde en fermant ses blessures, 

para abrirle camino a la esperanza. 
Y si no, nunca darla por perdida. 
Que el que lucha, no llora ni descansa. 

Pour ouvrir un chemin à l'espérance. 
Et si non, ne jamais la donner pour vaincue. 
Car celui qui lutte, ni ne pleure ni ne se repose. 

Héctor Negro 
Décembre 2008 
Traduction Denise Anne Clavilier



Agradecimientos : Solange Bazely, por compartir conmigo este hermoso poema.

Dinamarka - arte callejero

A nuestros amigos seguidores del Mostrador, 
te invitamos a compartir acá las imágenes que ves en la calle, 
graffitis, afiches, arte.







Ciudad de Aalborg, Dinamarka, agosto del 2010
Pauline Nogues

18 de diciembre de 2010

El malabarista

Hace poco en el tren vi a un artista de circo sentado en el suelo aprestando unas clavas.
Es común que yo vaya pensando. Todo el mundo lo hace. En mi caso voy pensando en cómo destilar lo maravilloso del mundo que, en ciertos días, se me presenta un poco deslavado. Y luego, por supuesto, pienso en cómo poner esos hallazgos caprichosos de mi subjetividad, en palabras. Pienso en la métrica poética, que ignoro, y en si servirá para calcular la trayectoria de un meteorito tal como los números son capaces de hacerlo, o pienso en si la palabra “tren” corresponderá exactamente al objeto que refiere. Inmediatamente imagino a Saussure diciendo: ¿cuántas veces tendré que repetir que el signo es arbitrario? No obstante se me ocurre que las rimas podrían ser prolongaciones lingüísticas de cadenas cromosómicas, por ejemplo. Le guste o no a Saussure.
Mientras pienso veo por la ventanilla el paisaje ralo y los barrios que le dan la espalda a las vías. Siempre me parecen tristes los barrios desde el tren, o tristes las familias que habitan esas casas. Adormecida por el ritmo monocorde del vagón y las secuelas de una jornada frente a la computadora, veo al artista en el suelo comenzar a maniobrar una de sus clavas. Es automático lo que me sucede, no puedo dejar de mirar sus manos y la clava girando suave, parejito como si lo hiciera sobre un eje invisible. Me dejo ir en esa armonía y no quiero que termine. –No se puede hacer eso con palabras-, pienso con cierta recurrencia a mi preocupación lingüística.
El malabarista consigue de un momento a otro en medio de la cotidianidad gris, un acceso de perfección, un portal por donde de repente se cuela el equilibrio mismo. Sus manos y la clava son una suerte de síntesis entre técnica y azar, ¡entre tenacidad y azar! De repente veo con claridad una idea que se podría resumir en esto: la perfección admite errores, el error no quita potestad a lo que es perfecto: Pienso en Maradona, en la ausencia de pigmentación, en los accidentes geológicos. En un momento la clava se cae pero eso no importa, el malabarista la levanta y la devuelve a esa órbita aceitada entre sus dedos, que es donde ella recobra su sentido último. Se me ocurre que si algún niño estuviera viendo la escena, creería que la clava tiene voluntad propia. Es como el rollo del equilibrio en la bicicleta, ¿qué es lo que de golpe hace andar a la bicicleta? ¿La bicicleta misma? ¿Quien la conduce? ¿El movimiento? ¿La velocidad? ¿El equilibrio entre qué y qué? ¿Cuál es el equilibrio de las palabras? ¿La literatura? ¡Por algo al dramaturgo Alfred Jarry le gustaban tanto las bicicletas!

Viendo al malabarista pienso en la sabiduría de sus manos, que en realidad acompañan el curso del objeto en movimiento sin forzarlo, las manos y el objeto como una pareja de bailarines. A propósito, nunca aprendí a bailar un baile de a dos. Recuerdo muy oportunamente las palabras de un surfista que conocí, sabias palabras, y me pregunto ¿Dónde es que fluyo? Me pregunto si mis palabras tendrán la sabiduría necesaria para no perturbar el latido de las cosas corrompiendo el sentido que las funda. Si como el surfista que espera paciente la ola que lo alce sobre el mar, dejándose tumbar por las que lo rechazan una y otra vez, si así escribiré sólo lo que deba ser dicho. Imagino unas palabras modeladas por el viento de la misma forma en que éste encrespa o aplaca las olas. Pero no sé si tengo esas palabras. No sé si alguien las tenga. Ni si sean las palabras, fieles a la belleza.

Y me animo a decir dos cosas tal vez contradictorias. Seremos los poetas unos eternos reincidentes del lenguaje, esperando pacientes las palabras que nos alcen por sobre la infamia, pero también, basta con mirar a un malabarista para entender muchas cosas aunque poco se conozca del lenguaje.


Texto: Celeste Blanco
Fotografía: Guillermo Salvo. http://www.flickr.com/photos/salvoguille


5 de diciembre de 2010

El patio de los Ezeiza

Como nos gusta celebrar la belleza no sólo por afición sino también por principio, el domingo salimos con Pauline a pasear por San Telmo con el fin de hacer algunas fotos para “El Mostrador”.
Contentas y orgullosas íbamos, de habitar estas calles, librerías, bares y supermercados chinos. Y nuestros ojos hurgadores de buenas vecinas santelmenses, ávidos de sucesos inesperados y extrañezas, se engolosinaron como siempre con un banquete que otros barrios (a excepción de La Boca) no saben servir.
Íbamos pensando, y aún más, poniendo la idea en gestos soleados y complacientes como quien intenta aferrarse al aquí y ahora en plena conciencia: “Tenemos suerte de vivir en San Telmo”.





Fuimos a comer un choripán y a saludar a nuestras amigas del bar “El secreto”, donde tomamos una cerveza roja y conversamos a antojo. Al rato partimos por Carlos Calvo hasta Bolívar, sin dejar de admirar primero la barra de “El federal”, con su arcada de madera labrada abrazando quesos y tazas humeantes, coronada de un reloj acaso más viejo que el polvo acumulado sobre la hilera de botellas.
A cada metro un mural, zaguán o balcón nos hacía detener para sacar una foto. ¡Y nuestros kioscos de diarios y revistas! Esos arbustos de letras que crecen en las veredas de la ciudad, canteros de mil formas y colores ocultando en su corazón al canillita madrugador; el primero en despertar, el mago conocedor como nadie del plano urbano y capaz de disponer bellamente mil volúmenes en un espacio ínfimo.

En la librería “El Rufián Melancólico” encontramos pilas de libros y revistas amarillentas, muñecos de papel maché colgados del techo, un gato durmiendo en la vidriera y discos de Tom Jones entre diminutos poemarios y álbumes familiares del 50’ que quién sabe cómo fueron a parar allí; recuerdos fotográficos de un viaje a las sierras cordobesas, de un joven matrimonio y sus amigos, quienes seguramente ya se han expelido de este mundo.





Doblamos por Chile y a mitad de cuadra recorrida oímos salir de algún bar una melodía tango-flamenca cuya fusión de ritmos nos costó desentrañar entre tarareos a coro. Al fin llegamos a Defensa desde donde fotografié la arboleda que sigue por Chile hasta Paseo Colón viendo pasar la corriente continua de gente por la parte inferior del cuadro como si se tratara de un efecto escenográfico. El oleaje de gente con mochilas y cámaras, gente sola o acompañada, tomada de la mano o yendo en grupos, hablando en lenguas desconocidas y otras familiares, yendo expectantes de todo. Y Pau en el cruce de ambas calles ofreciendo sus volantes a la voz de: “¡Esta noche en San Telmo!”, “¡Orquesta Típica de Tango esta noche en San Telmo!”.

Subimos por Defensa hasta llegar a la “Galería de la Defensa” y de pronto recordé que había estado allí de paseo con mi familia cuando era muy chica. Entonces me vino a la mente la percepción que había tenido de ese espacio, y caí en la cuenta de que fue muy similar a la que hoy tengo, sólo que acentuada en aquellos años por el catalizador natural que es la visión infantil.





Esa vez, San Telmo me pareció un lugar fantástico donde los esfuerzos de imaginación no eran necesarios. Un lugar lleno de fantasmas y conejos blancos invitándonos a caer por el pozo del tiempo y sus residuos, elementales para comprender el presente ya no como un tiempo huérfano sino como un tiempo inserto en una genealogía de épocas. Y recuerdo a la gente de San Telmo en sintonía con el ambiente: cálida y receptiva. 
Rememoré que dentro de la galería, más precisamente en “El patio de los Ezeiza”, había una mujer invitándonos a hacerle una pregunta al I-Ching como para espiar el futuro desde la coordenada de tiempos que allí tenía lugar ¿Qué le hubiera preguntado? ¿Qué me hubiera respondido?
Recordé también que otra señora vendía objetos envueltos en papel de regalo. Quien decidía llevar uno, compraba por un precio fijo un paquete misterioso sin saber qué contenía. Compraba una sorpresa. Una idea que ahora comprendo bien. La vida no está hecha sólo de nuestras elecciones y decisiones sino también de las que los demás hacen sobre nosotros y el mundo.





Salimos de esa casona repleta de secretos y misterios interminables (¿Qué es la vida sin el misterio?) y continuamos nuestro rumbo itinerante a través del laberinto adoquinado de San Pedro Telmo. Perdidas entre el gentío y su murmullo ininteligible, como nos gusta.


“De noche o de día
Estas calles son como blandos brazos
Que nos conducen a un pecho templado
Por la tibia flama de la pertenencia”.


Celeste Blanco

4 de diciembre de 2010

Pintadas de San Telmo - Buenos Aires































                                        


























"La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas

nos mirarán pasar".


(Gardel - Lepera)